José Carlos Becerra (Villahermosa, Tabasco; 21 de mayo de 1936 - Brindisi, Italia; 27 de mayo de 1970). Poeta mexicano.
Uno de los poetas más importantes del siglo XX, probablemente influyó en el Poeta David Huerta. En 1967 obtiene el premio de poesía de los Juegos Florales de la Feria de San Marcos de Aguascalientes
José Carlos Becerra nació el 21 de mayo de 1936 en Villahermosa, Tabasco, México. Situada entre la selav tropical, al centro de la llanura tabasqueña y a orillas del río Grijalva, Villahermosa era entonces una población de unos 25 mil habitantes, sólo alcanzable desde el puerto de Frontera, en el Golfo de México, mediante 11 horas de navegación fluvial. Becerra vino al mundo en el mismo lugar que nacieron otros dos grandes poetas mexicanos: Carlos Pellicer y José Gorostiza.
Sus primeras "influencias" fueron la radio y los relatos orales que escuchó en su casa. Hacia los 10 años comenzó a escribir "novelas" que protagonizaba "Carlos Lacroix" (Carlos, como él y su padre y Lacroix, como el segundo apellido paterno), un detective interpretado por Tomás Perrín, cuyas aventuras transmitía a toda la República Mexicana la XEW. Estudió la primaria en el Colegio Tabasco, al secundaria en el Instituto Juárez y en una escuela de Campeche.
En 1953 obtuvo un premio en el concurso del Instituto con su cuento "El ahogado" (tema que reaparecerá en dos textos de distintas épocas y en muchas alusiones dispersas) Por entonces redactó los primeros versos suyos que conocemos e inció su amistad con Pellicer. Más tarde entró a la Escuela Nacional Preparatoria de la Ciudad de México y luego en la UANM, donde cursó los primeros años de arquitectura.
Tras la represión del Movimiento ferrocarrilero encabezado por Demetrio Vallejo, en marzo de 1959, Becerra escribió un poema civil: "Vamos a hacer azúcar con vidrios", que recoge Marco Antonio Acosta en su Antología de poetas tabasqueños. En 1960 tuvo su única experiencia como actor: representó el papel de Rosencrantz en un Hamlet dirigido por Benjamín Villanueva dentro del Teatro Universitario. Al año siguiente hizo con "Blues" su primera publicación formal, firmada con el nombre que usó hasta entonces: Carlos Becerra Ramos.
De 1963 a 1966 asisitió como oyente a la Facultad de Filosofía y Letras. Al mismo tiempo frcuentó el taller litearrio de Juan José Arreola. 1964 fue un año decisivo para Becerra: murió su madre, a cuya memoria dedicó "Oscura palabra" editado por Arreola en 1965; comenzó a escribir "Relación de los hechos" y a publicar en las revistas de aquel breve periodo que hoy parece remoto y brillantes: El Corno Emplumado, Cuadernos de Bellas Artes, Cuadernos del Viento, Diálogos, Pájaro cascabel, Revista Mexicana de Literatura, Revista de la Universidad de México y en los suplementos: La Cultura en México y El Gallo Ilustrado.
En 1965, nueva actividad política: Pellicer y Becerra repartieron en la avenida Juárez una carta que condenaba la agresión norteamericana en Vietnam y que no quiso difundir ningún diario. La policía los detuvo durante algunas horas.
Después de ganar en 1966 premios de poesía en Villahermosa y en Aguascalientes, en 1967 publicó "Relación de los hechos" que fue muy celebrado; participó en el volumen colectivo Poesía joven de México y figuró entre los becarios del Centro Mexicano de Escritores. Era redactor en una agencia de publicidad cuando, en 1968, sucedió la matanza de Tlatelolco. Fue de los primeros poetas que protestaron contra el crimen: "El espejo de piedra" apareció en La Cultura en México el 6 de noviembre.
Al serle concedida la beca de la Fundación Guggenheim, a finales de septiembre de 1969 salió para Nueva York y luego se embarcó hacia Europa. Se estableció durante 6 meses en Londres. Allí pudo satisfacer su vocación narrativa escribiendo "Fotografía junto a un tulipán" y siguió trabajando en lo que él consideraba un nuevo libro de poemas y eran en realidad tres libros bien diferenciados: La Venta, Fiestas de inviernos y Cómo retrasar la aparición de las hormigas. Durante este periodo, sostuvo una breve y efímera relación amorosa con la entonces estudiante Silvia Molina, quien en 1977 escribió una novela en la que describe y ficcionaliza el amantazgo: La mañana debe seguir gris.
En marzo de 1970, tras romper con Molina, y en compañía de otra joven, Becerra inció su viaje por el continente. En Alemania adquirió un Volkswagen de segunda mano con al puerta del conductor en malas condiciones. Pasó por Francia, recorrió españa y en Madrid se reunió con Vicente Alexaindre. Su proyecto era llegar a Grecia y volver a Inglaterra para terminar su libro (la Universidad de Essex lo había designado visiting fellow para el año escolar 1970-1971).
Becerra cumplió su propósito de visitar Italia. pasó algunos días en Florencia y en Roma, salió de Nápoles para atravesar la península y tomar en Brindisi el transbordador que lo llevaría a Grecia.
La mañana del 29 de mayo, un cable publicado en la tercera página del periódico Excélsior sorprendió con su escueta brutalidad a los amigos de Becerra y sin emabrgo dejó creer a algunos que podía tratarse de otra persona, pues en la nota se mencionaba que "El arquitecto mexicano Carlos Becerra Ramos murió hoy en un accidente de carretera, en las cercanías de San Vito de los Normandos. Tenía 34 años de edad (sic)".
Por la tarde la noticia estaba confirmada: el arquitecto Carlos Becerra Ramos era ciertamente el poeta José Carlos Becerra. Se sabía también que su muerte ocurrió el miércoles 27 y no el jueves 28 como informaba el cable de ANSA. Con todo, de no haber sido por al publicación de este lacónico despacho, el cónsul de México en Nápoles hubiera sepultado el cadáver en la fosa común de Brindisi y rematado en subasta pública las pertenencias de Becerra, entre ellas los manuscritos de los tres libros inéditos. El ministro de Relaciones Exteriores de México, Antonio Carrillo Flores, pidió al embajador en Roma, Antonio Gómez Robledo, tramitar el rescate del cuerpo, que durante una semana permaneció embalsamado en Brindisi. La noche del 4 de junio de 1970 llegó el féretro a México, al día siguiente, José Carlos Becerra fue sepultado en Villahermosa, Tabasco. Murió a los 34 años y 6 días.
A la fecha, sus dos hermanas viven en esta ciudad.
Su obra poética íntegra fue editada en el volumen El otoño recorre las islas en 1973, con prólogo de Octavio Paz.
En 1996, Álvaro Ruiz Abreu publicó La Ceiba en Llamas, biografía definitiva sobre Becerra.