El miedo, no
El miedo, no. Tal vez, alta calina,
la posibilidad del miedo, el muro
que puede derrumbarse, porque es cierto
que detrás está el mar.
El miedo, no. El miedo tiene rostro,
es exterior, concreto,
como un fusil, como una cerradura,
como un niño sufriendo,
como lo negro que se esconde en todas
las bocas de los hombres.
El miedo, no, Tal vez sólo el estigma
de los hijos del miedo.
Es una angosta calle interminable
con todas las ventanas apagadas.
Es una hilera de viscosas manos
amables, sí, no amigas.
Es una pesadilla
de espeluznantes y corteses ritos.
El miedo, no. El miedo es un portazo.
Estoy hablando aquí de un laberinto
de puertas entornadas, con supuestas
razones para ser, para no ser,
para clasificar la desventura,
o la ventura, el pan, o la mirada
-ternura y miedo y frío- por los hijos
que crecen. Y el silencio.
Y las ciudades rutilantes, huecas.
Y la mediocridad, como una lava
caliente, derramada
sobre el trigo, y la voz, y las ideas.
No es el miedo. Aún no ha llegado el miedo.
Pero vendrá. Es la conciencia doble
de que la paz también es movimiento.
Y lo digo en voz alta y receloso.
Y no es el miedo, no. Es la certeza
de que me estoy jugando, en una carta,
lo único que pude,
tallo a tallo, hacinar para los hombres.
Balneario
Soñando va la tarde en su divisa
y azul la vida marcha hacia el ocaso.
(Acuden siempre pájaros los jueves).
Dolor, es un decir, no siento mucho,
ni nada que al dolor se le asemeje.
(Me gustan los colores de tus guantes).
Muy cerca de Ajijíc te recordaba
y tú tumbada al sol de la injusticia...
(Me acaba de morder otra serpiente).
No atino con el mundo, se me olvida
que llevo el corazón algo atrasado.
(¿No estoy cuando me llamas? ¡Qué fastidio!).
No busques nunca alivio, te suplico,
en el oscuro fondo de unos ojos.
(Le enseño a disparar desde hace meses).
Ni vengas hasta el filo de la nada
que ha cortado los puentes entre ambos.
(Me voy, adiós; regresaré muy tarde).
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José Lupiáñez, poeta español nacido en La Línea, Cadiz, en 1955. Inició estudios de Filosofía y Letras en Barcelona licenciándose luego en Filología Hispánica por la Universidad de Granada. Ha participado en numerosos libros colectivos, recibiendo además una beca de Creación del Ministerio de Cultura para escribir su libro «Número de Venus» publicado en 1996. Su poesía, traducida a varios idiomas, ha sido galardonada con los premios Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez, Luis de Góngora y el I Premio Nacional de Poesía Emilio Prados, entre otros.Ladrón de fuego publicado en 1975, fue su primera obra, seguida luego por Río solar en 1978, El jardín de ópalo en 1979, Amante de gacela en 1980, Música de esferas en 1982 y Arcanos en 1984. Con posterioridad han visto la luz, Puerto escondido en 1998, La verde senda en 1999, y más recientemente El sueño de Estambul y Petra en 2004. Es miembro fundador de la Asociación Andaluza de Críticos Literarios y director de publicaciones de Port Royal, Ediciones. Fue presidente de la Asociación Cultural Guadalfeo, Instituto de Estudios de la Costa granadina y de las Alpujarras y, en la actualidad, es Consejero de Honor del Instituto de Estudios Campogibraltareños y miembro de la Academia de Buenas Letras de Granada.
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