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La mejor solución
Traducción de Octavio Paz

La resignación se encarga de arreglar casi todo:
poco a poco se forma una suave costumbre del dolor.
Eso acontece sin protestas y sin vivas.

Uno se esfuerza hacia arriba
y se acostumbra hacia abajo.

No son las revoluciones, sino las resignaciones
las que han permitido al hombre que viva,
si es que en realidad ha vivido.
Nadie, sin embargo, ha sobrevivido.

Es posible arreglar las jubilaciones,
pero las resignaciones se arreglan sin nadie.
Alivian poco a poco y sin cesar todas las instituciones
de las obligaciones y de las opiniones.
Y el ocaso, sonríe.

 

 
 

Harry Martinson (Jämshög, 1904 - Sollentuna, 1978) Poeta y novelista sueco, uno de los poetas más originales de su país en el siglo XX, que perteneció a la corriente de los llamados "escritores proletarios" suecos. Tras enviudar, su madre emigró a América en 1910, dejando a sus hijos en Suecia, donde el pequeño Harry vivió en varios hogares de acogida, de los que se fugaba de vez en cuando. En 1920 se enroló a bordo de un barco de la marina mercante. Por razones de salud, regresó a su país definitivamente en 1927, tras haber recorrido por mar el mundo entero y haber ejercido los oficios más variopintos (campesino en Brasil y soldado en una oscura guerra civil sudamericana, entre otros).

Su primera obra, Barcos fantasmas (Spökskepp, 1929) fue muy bien acogida. Ese mismo año se casó con Moa Schwartz, una periodista quince años mayor que él, que sin duda alguna cumplió el papel de la madre que Martinson nunca tuvo. Sus poemas de la antología Cinco jóvenes reflejan una actitud de celebración de la vida, por oposición a una cultura enjuta, de la que cada vez intentará alejarse más, en pos de una simplicidad original y de un contacto con el mundo a una escala tanto macrocósmica como microcósmica. En Nómada (Nomad, 1931), las perspectivas cósmicas toman impulso a partir de la observación de la naturaleza. Martinson consigue, gracias a una renovación del lenguaje y a la creación de neologismos, una concisión de las imágenes que recuerdan a la poesía oriental.

En sus dos obras en prosa, Viajes sin destino (Resor utan mal, 1932) y Adiós, cabo (Kap Farvä!l, 1933) evoca sus recuerdos de marinero en una serie de textos de formato dispar, que van desde la narración corta al ensayo. Con sus novelas autobiográficas Florecen las ortigas, de 1935, y Partir (Vägen ut, 1936), se convierte en un clásico de la moderna literatura sueca. En los libros que siguen, abandona la autobiografía para centrarse en la observación de la naturaleza.

En 1939, Martinson parte como voluntario hacia Finlandia, atacada por la Unión Soviética. Su experiencia en el frente queda recogida en Realidad hasta la muerte (Verklighet till döds, 1940), que es un reportaje pero, al mismo tiempo, la denuncia de una cultura que se ha convertido en hostil para el hombre, a pesar de todos sus logros. Tras unos años sin escribir, publica sin solución de continuidad diez grandes obras -entre ellas el volumen de poesía Los vientos alisios (Passad, 1945) y la novela Camino de Klockrike, de 1948- que son una síntesis de sus tomas de partido anteriores en contra de la tecnología y a favor del hombre, con elementos del misticismo oriental.

En Cigarra (Cikada, 1953) y sobre todo en el gran poema épico interestelar Aniara, de 1956, lleva a cabo una crítica a la civilización de la velocidad, que ha conquistado el cielo y la Luna pero que ha perdido la humanidad. Otras obras dignas de mención son El camino de la libertad y su Antología poética. En 1974 fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura.